Publicado: 28 de Noviembre de 2020

La falsificación de cualquier producto conlleva la falta de algún elemento, error en el diseño, baja calidad de materiales, no tiene posibilidades de reclamar garantía...¿os imagináis algo así en vuestro coche, circulando con vuestros seres queridos a 120 km/h?


Hace años, las falsificaciones más comunes eran las de componentes baratos, sin excesiva complejidad: accesorios de interior, adornos, limpiaparabrisas… Sin embargo, cada vez más ha ido aumentando la piratería de recambios de mayor valor y, sobre todo, de mayor importancia para la seguridad.


Hace unos años que hubo una gran afluencia en Irlanda de pastillas de freno falsificadas de las distintas marcas del grupo Volkswagen, todas ellas sujetas tan sólo por pegamento. Otras marcas como Honda, Mazda o Toyota también se vieron afectadas por una partida masiva de 45.000 filtros piratas de aceite y combustible en los Emiratos Árabes. En nuestro país, la DGT destaca en su publicación el gran número de bombillas de xenón que se falsifican en el mercado, y ofrece algunos consejos para identificarlos.


Cómo evitar los recambios falsos


Por desgracia, a menudo el embalaje y etiquetado de las falsificaciones son tan convincentes como los de las piezas originales. Por lo que necesitarás comprobar todos los detalles si quieres asegurarte de que tu recambio es original.


Lo más fiable siempre es recurrir al concesionario o taller oficial de tu vehículo,

ya que siempre deben de acudir a proveedores autorizados para así, poder ofrecer al cliente la garantía que les exige la ley.


Consecuencias de utilizar recambios piratas

Con las falsificaciones de recambios se cumple esa premisa de “lo barato sale caro”. Los componentes piratas están habitualmente fabricados con materiales de baja calidad cuya resistencia y vida útil es mucho menor, por lo que tendrás que reemplazarlos con mayor frecuencia. Y no sólo eso, sino que además en caso de accidente o avería puede afectar a la garantía de tu vehículo y al seguro contratado, si la casa o la aseguradora consideran que hubo un uso negligente.


Pero la peor consecuencia de la piratería de recambios es que algunas de estas falsificaciones pueden llegar a provocar accidentes. Los fabricantes piratas no someten sus productos a los rigurosos test de calidad que sí pasan los fabricantes oficiales, ni pueden ofrecer las mismas garantías de seguridad a la hora de necesitarlo.


Esto es especialmente grave con componentes de seguridad crítica, como las pastillas de freno, los neumáticos o el airbag. Son peligrosos no sólo en la medida en que no ofrecen la seguridad suficiente, sino en que pueden ser causantes directos de los accidentes. Y no solo por realizar mal sus funciones, sino porque además puede afectar al comportamiento de otros componentes que sí son originales y que pueden causar una terrible reacción en cadena.


La DGT nos resume en el esquema, cuáles son los recambios más importantes para la seguridad del coche, en los que no deberías escatimar en gastos.